
¿Por qué la mayoría de los calentadores de baño se dañan? (Y cómo arreglamos el nuestro)
Seamos honestos: los baños son un verdadero desafío para los aparatos electrónicos. Hay vapor denso, humedad constante, y de vez en cuando, salpicones de agua. Es una situación propicia para que algo salga mal. La mayoría de los calentadores simplemente no pueden soportar estas condiciones: sus terminales se oxidan, los cables se cortocircuitan, y de repente uno se queda temblando en una habitación fría.
Nos cansamos de ver cómo los calentadores se dañaban, así que cambiamos la forma en que los fabricábamos.
La lucha contra la niebla
El verdadero problema no suele ser un salpicón grande, sino la niebla. Cuando el calentador se enciende y se apaga, esos cambios bruscos de temperatura generan pequeñas gotas de agua dentro del aparato. Si esa humedad llega a los contactos eléctricos, estos se dañan con el tiempo.
Para evitar esto, sellamos la carcasa del calentador. De esta manera, los componentes internos quedan protegidos de la humedad. Al evitar que el aire húmedo llegue a los componentes internos, las conexiones permanecen limpias y el calor se mantiene constante. Sin óxido, sin sorpresas.
Evitar que entre agua
Luego está el problema de los salpicones. Un movimiento incorrecto con la cortina de ducha puede arruinar un calentador barato.
No queríamos tomar atajos. Utilizamos juntas de silicona de alta calidad y sellos reforzados en todas las uniones. El objetivo es asegurarse de que el agua permanezca fuera de la carcasa. Si los calentadores se colocan en lugares con alta humedad, es necesario tener esta seguridad. No hay necesidad de preocuparse por fallos eléctricos solo porque uno tome una ducha larga.
El problema de la ventilación
Aquí está el desafío. Cuando todo se sella herméticamente para evitar que entre agua, accidentalmente se atrapa el calor dentro del aparato. Si la placa de control se calienta demasiado, se daña.
Es un equilibrio delicado. Pasamos mucho tiempo ajustando el flujo de aire para que el aparato pueda “respirar”, sin permitir que entre vapor. Se obtiene así la protección de una carcasa sellada, pero los componentes internos siguen estando lo suficientemente frescos como para funcionar correctamente.
Al final, lo que queríamos era crear un producto que no necesitara ser reemplazado cada dos años. Nos concentramos en los componentes físicos: sellos mejores, barreras más resistentes… Para que el aparato pudiera resistir las condiciones difíciles de un baño húmedo y seguir funcionando bien.